La montaña
El cartel en cuestión se exhibe en las vallas publicitarias de Canarias y esperemos de más lugares. Imita de manera deliciosa aquellos carteles de Total, por un litro de agua… que intentaban educar a la población a ahorrar agua. Me da risa que esos carteles educativos se dirigan ahora a los políticos, especuladores profesionales y demás chusma. Para educarles. Es de Rogelio López Cuenca y forma parte de la Bienal de Canarias sobre arquitectura, arte y paisaje.
En Benicássim había una montaña muy bonita, término municipal de Oropesa, que se llamaba La Renegá. Aznar cogió el gusto de ir a veranear a esa zona y claro, las consecuencias fueron catastróficas. Hoy no existe la montaña. En su lugar hay un montón de cemento, cientos de apartamentos y chalets que han brotado como setas.
Allí iba en mi adolescencia a fumar porros, a echar un polvo en el coche del mozo de turno, a sudar con mi bici y a mirar el mar. Pero yo me fui. Hace poco hablaba con un amigo de esa sensación, del abandono de tus lugares, de la fustración de no haber hecho nada allí mientras luchabas por otras causas en otros lugares.

December 10th, 2006 at 5:34 pm
la primera vez que me fumé un porro en mi vida fue en la caleta, una playa al sur de Tenerife. Llegamos a dedo, de noche y con la sensación de que algo grande estábamos haciendo. Para llegar hay que subir una montaña, bajarla y plas, los apartamentos, las calles asfaltadas, las farolas, todo había desaparecido. Una especie de corchete “de lo impensable” “totalmente incluido en la cultura, pero totalmente excluido de la cultura dominante”[butler]. Preguntamos por el papa, un hombre de barba, arrugado y moreno. No sentamos en un banco de piedra, dentro de una cueva con velas, una gallina y esperamos.
Años más tarde me llevé a mi madre a esta cala. Me dijo “yo no sé si desnudarme, aunque aquí la gente parece que va a lo suyo” Acabó en bolas, por primera vez en su vida, a los 43 años, contenta como una niña chica, supongo que pensando que otros mundos “ya son”.
La última vez que fui habían quemado todos los tipis porque decían que es una zona natural y los hippies lo ensuciaban todo. A cambio han construido unos preciosos apartamentos que están a punto de asomar su jeto por la montaña, un campo de golf con su correspondiente escalera para los padres del souvenir (en un lugar donde no pega el césped más que nada porque es el sur y ahí no llueve mucho- en Tenerife hay cinco microclimas; puedes pasar de la nieve del teide a la humedad de la laguna y terminar pancha arriba al sol; los vientos alisios son los responsables de esta gran orgía climática)
regresar a un antes, no se puede, pero sí que se pueden seguir creando historias de corchetes