Cuestión de técnica
Estaba atardeciendo. Ague y yo buscamos con las bicis un lugar tranquilo donde cenar mientras esperábamos el momento de tomar el barco a Menorca. Estabamos en la terminal de carga, no de pasajeros, así que a nuestro alrededor sólo había largas carreteras solitarias, obras, trailers y parkings. Nos metimos por una obra desierta hasta encontrar un espigón de rocas desde donde podíamos ver el mar. Qué bien. Bocata de tortilla y gazpacho en tarro de cristal.
Cuando estabamos acabándonos el gazpacho y a mitad del bocadillo de tortilla, apareció un coche con dos tipos dentro y uno de ellos salió y caminó hacia nosotras. Oscurecía, estábamos solos, y la forma de aparcar el coche bloqueaba cualquier salida para nosotrtas. Y algo en la mirada del chaval daba miedo. No podíamos escapar y nadie nos oiría ni nos vería.
Me levanté. Mi pulso se aceleró. Me hinché. Mis hombros parecían subir y ensancharse. Tensé todos mis músculos. Busqué a mi alrededor algo con lo que defenderme. Estaba rodeada de piedras enormes. Tome el bote de cristal donde había estado el gazpacho y me dispuse a estrellarlo contra una roca al mas mínimo signo de avance del individuo. Pero él retrocedió sobre sus pasos y farfulló algo ininteligible, con lo que me relajé ligeramente y le increpé verbalmente a irse.
Si él no se hubiera echado atras, no sé que hubiera sucedido. Porque aunque en un primer momento doy la impresión de comérmelo todo, yo no sé desenvolverme en un enfrentamiento directo, cuerpo a cuerpo, vaya. Como dice un buen amigo, yo tengo la boca muy grande. Pero sólo la boca. Pocas veces he tenido que ponerla a prueba.
Águeda está ahora haciendo la evaluación de unas jornadas de autodefensa para mujeres a las que ha asistido este mes pasado. En ellas ha estado aprendiendo técnicas y estrategias para enfrentarse a todo tipo de situaciones de violencia. Y yo tengo que espabilarme y aprender también a defenderme, porque cualquier día de estos me parten la cara, como mínimo.

octubre 7th, 2005 at 2:56 am
¿es verdad que pasó eso? jo, qué miedo…
octubre 7th, 2005 at 1:33 pm
no sé si servirá de mucho, pero el pequeño spray anti-violadores que me compré en Barcelona me da tranquilidad muchas veces… aunque supongo que si algún día tengo la mala suerte de utilizarlo, por lo menos no estaré tan desprotegida
Estoy hasta el coño de esta especie de violencia no-física a la que somos sometidas las mujeres muchas veces, quién coño se pensaban que eran? por qué coño tenían que comportarse así?
que asco, rabia y pena
octubre 7th, 2005 at 7:32 pm
sí, a mi también me da tranquilidad el spray
me lo regaló un buen colega hace años cuando hice mi primer viaje sóla en bicicleta
y desgraciadamente tuve que utilizarlo…
me parece muy importante el término que has utilizado: «violencia no-física»
como tú dices, estamos sometidas a ella demasiado frecuentemente
y no hay un verdadero rechazo social hacia ella, reflejo de la sociedad machista y patriarcal en la vivimos
un besazo, eli
octubre 17th, 2005 at 11:24 pm
¿Te acuerdas de como nos peleabamos en la parte de atras del Panda?
Cuando me acuerdo todavia sonrio, aunque no eran tiempos muy alegres. Cuando vuelvas si quieres te enseño algunos trucos, patadas y puñetazos y todas esas cosas. Aunque espero que nunca te encuentres en situación de utilizarlos, después de todo tu me has enseñado muchísimas cosas así que me gustaria poder enseñarte algo, es de pura justicia.
Un beso hermana, te quiero mucho.
octubre 18th, 2005 at 10:12 am
ay mi brother!
a tus brazos!!!
sí, sí, sí
…en cuanto vuelva de Roma hacemos una clase práctica!