Romances de verano

Sí, yo también he tenido un romance de verano. Fue en agosto, como cualquier romance de verano que se precie y en un lugar maravilloso, en la montaña, a la luz de la luna y bajo las nogueras. Me cautivó con su mirada dulce y con su piel oscura, pero sobre todo, con su juventud. El objeto de mi pasión amorosa tenía 2 años y medio. Pero no se echen las manos a la cabeza antes de acabar el post.

Todo empezó con el juego de la cueva-manta, donde te refugias en la oscuridad al abrigo de miradas indiscretas. Con la complicidad de su hermana, de 8 años, me convencieron para jugar. Muy educadamente me pidieron permiso para tocar mis tetas, a lo que yo inocentemente accedí. Y lo que comenzó con un suave pellizco en los pezones acabó con dulces lengüetazos y horas de juegos en los que yo me resistía a veces con más fuerza, otras con menos.

Me he fijado en la playa este verano. Los niños pequeños les tocan a las madres los pechos con mucha frecuencia, pero claro, ellas los rechazan fervientemente. Sólo a los lactantes se les permite el privilegio. Es divertido ver como les fascina, ver sus caritas seductoras, rogando que les dejen tocar esos bultos suaves y deliciosos con los que jugar y sentir todo tipo de sensaciones sensuales. Él me miraba así también.

Nuestra última noche dormimos juntos. Yo guardé las distancias diplomáticamente, pero durante la noche el bebé estiraba sus brazos en busca de contacto físico y no paraba hasta encontrar el objeto de su deseo. Su madre me explicó que, acostumbrado a dormir con ella y con su hermana, si no encuentra carne a la que aferrarse, se cae de la cama en su búsqueda.
Dormir con un bebé es mágico. Mirarlo dormir, te llena de paz, de tranquilidad. Dormir juntos es un éxtasis.

Hoy he soñado con él y con nuestros juegos en la cueva-manta. Pienso a menudo en él y en la relación sexual que se establece entre la madre y su bebé. Supongo que el estúpido mito del complejo de edipo surgió de los celos del hombre al ser testigo de ese vínculo madre-hijo. Y me quedo mirando en la playa a los padres. Algunos miran con recelo a su hembra, seguro que pronto empezará a instigarla para que deje de darle el pecho, para que el bebé duerma en otra habitación y para que rompa ese vínculo que cuentan empieza en el nacimiento, donde se produce el enamoramiento y donde empieza esa relación sexual o sensual o como quieras llamarla, pero estamos hablando de lo mismo.

5 Responses to “Romances de verano”

  1. Diana de Themiscyra Says:

    No resulta un tanto paranoico decir que los hombres están celosos de que los niños (las niñas tb maman) hacen todo lo posible para «recuperar» la soberanía sobre el pecho femenino??? El complejo de Edipo, al igual que el de Elektra, se puede considerar el delirio de un misógino de nombre Freud. Pero no creo que sea sano para la psicología del varón establecer esos vínculos sexuales que derivan en una depencia atroz por ambas partes: la madre que sustituye al marido por el hijo como objeto de deseo y control, y el hijo que no ha conocido otra alternativa que esa estrecha relación de dependencia con su madre. Puede que lo esté llevando al extremo. No obstante, en este último Festival de San Sebastian se proyectó una película que me hizo pensar en esas madres posesivas que no quieren cortár el cordón ni por asomo. Ganó la Concha de Oro, se llama «Mi hijo» y es impactante. No porque el personaje de ella, madre castrante hasta la extenuación, sea el de una enferma, sino porque muchas de las que asistieron al mismo pase que yo salieron preguntándose a sí mismas, en alto, si ellas fueron alguna vez de esa manera… El niño necesita a su madre. Pero la madre nunca debe alentar esa dependencia, y mucho menos establecer una dependencia sexual con él por el simple hecho de que se atenta contra su autonomía como individuo. Al ser un sujeto que por su edad no puede elegir, la responsabilidad del adulto debe ser aun mayor si se quiere criar a un individiuo en pos de la libertad…

    Un saludo!

  2. antonia Says:

    sergio puso esto en su blog, y, no sé, me recordó a alguien.
    suerte en berlín!

  3. husito Says:

    I love your webseide!!!!!!!!!!!!!!
    si, I want also to have sex with women, which I don’t know…………
    stay sexy, hasta luego

    Husito

  4. t. Says:

    http://www.saatchi-gallery.co.uk/artists/artpages/mutu_Ectopic_Pregnancy.htm

  5. pepona Says:

    Yo conozco a ese niño del que hablas, también se abalanzó sobre mis pechos, me pareció divertido, así sentí que lo vivía él, como algo que le hacía reir. Me parece un instinto muy sano sin que ello signifique ni que haya que cortarlo ni que haya que fomentarlo, desaparecerá sin más porque empezará a interesarse por otros estímulos. No creo que se establezca un vínculo sexual entre la madre y el hijo, quizá sí un vínculo afectivo, y una necesidad de contacto físico por eso de sentirse protegido. Y aunque fuera «sexual» tampoco pasaría nada, aprenderá a establecer sus propios límites. Entiendo por límite ese preciso lugar donde empieza la libertad del otro y acaba la tuya.
    En cuanto a los celos, siempre vienen causados por una inseguridad profunda, por una falta de confianza en uno mismo y en ocasiones en el otro, no creo que sea «celos» la palabra adecuada, quizá esas personas que alejan a los hijos de la madre deberían de replantearse su relación de pareja y la relación que mantienen consigo mismos y con el mundo, los niños no pintan nada en todo eso. Son cosas de adultos, ellos se limitan a explorar los límites, a averiguar hasta dónde pueden o les dejan llegar. El NO no es malo, la libertad siempre implica responsabilidad, un NO, siempre y cuando esté acompañado de un porqué, es necesario a veces.
    En todo caso a mí también me parece precioso el niño en cuestión.
    Me muero por verte miss llopis y de jugar yo también a la cueva-manta.